Con una impronta ejecutiva y un mensaje directo, la intendenta Rossana Chahla dejó inaugurado este domingo el 121° período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán. Dando inicio formal a su tercer año de gestión, la jefa municipal trazó un balance de lo realizado en un complejo 2025 y delineó el futuro de la capital bajo una premisa clara: “No vine a ocupar una silla, vine a cambiar la historia de nuestra ciudad con hechos, no con palabras”.

El acto institucional contó con la presencia del gobernador Osvaldo Jaldo y el vicegobernador Miguel Acevedo, un gesto político que Chahla capitalizó para enviar un fuerte mensaje de unidad y desestimar rumores de internas.

Orden, obras y visión metropolitana

En su alocución, Chahla describió el año pasado como un período de desafíos económicos donde debió “redoblar esfuerzos para ordenar las cuentas públicas”. Destacó la presentación en tiempo y forma del Presupuesto y la Cuenta de Inversión como pilares de transparencia.

Uno de los ejes centrales fue la planificación urbana con perspectiva metropolitana. “San Miguel de Tucumán sostiene la vida diaria de más de un millón de personas”, afirmó, defendiendo la reforma del Código de Planeamiento y decisiones históricas como el cumplimiento de la ordenanza para el ordenamiento del cableado aéreo.

En materia de gestión, repasó hitos clave:

  • Ambiente: La inauguración del Campus Educativo Ambiental “Dra. Yolanda Ortíz”, recuperando un ex basural.
  • Salud e Inclusión: La puesta en valor de la Asistencia Pública, la Casa Azul (autismo) y el Centro Integral de Tartamudez.
  • Transporte: La implementación del Boleto Educativo Municipal y la regulación de las aplicaciones móviles de transporte, transparentando una actividad de alta demanda.
  • Soberanía Alimentaria: La creación de la Panadería Social Municipal.

Un mensaje a la interna y a la oposición

Chahla no esquivó la política. Reivindicó su rol como la primera mujer intendenta de la historia de la ciudad, asegurando que su gestión busca que “la mirada del cuidado sea la norma”.

Hacia el final, se dirigió directamente al gobernador Jaldo: “Sabemos que la unión es nuestra mayor fortaleza, aunque algunos intenten sembrar divisiones donde no las hay”. Con esta frase, selló el compromiso de trabajo conjunto entre Provincia y Municipio.

Cerró su discurso citando al Papa Francisco —”La buena política es amor con esperanza”— y convocó a todas las fuerzas políticas a trabajar sin mezquindades. “No vine a administrar la inercia. Vine a transformar”, sentenció.