Por segunda vez en Tucumán, la Justicia lleva adelante un juicio por el secuestro y la apropiación ilegal de menores durante la última dictadura militar. La causa se remonta a fines de 1976, cuando dos hermanos de ocho años y seis meses fueron secuestrados junto a sus padres, quienes luego fueron asesinados en el centro clandestino de detención que funcionaba en el ex Arsenal Miguel de Azcuénaga.
Tras años de investigación, el proceso llegó a juicio con un único imputado: un ex capitán del Ejército que estuvo a cargo del área de inteligencia del Destacamento 142, con base en Tucumán.
El debate tiene especial relevancia porque aborda una de las prácticas más graves del terrorismo de Estado: la apropiación de bebés y el cambio de identidad de las víctimas. Según destacaron desde organismos de derechos humanos, estos hechos también ocurrieron en Tucumán y estuvieron vinculados al accionar represivo desplegado desde el Operativo Independencia.
Uno de los casos que se analizará es el de Marcos Eduardo Ramos, quien fue apropiado cuando era un bebé junto a su madre y su hermano. Con el paso de los años, pudo reconstruir parte de su historia y conocer que su padre era el pastor Dante Campos.
Durante el juicio se buscará reconstruir las circunstancias del secuestro, la apropiación y las consecuencias que atravesó la víctima al crecer con una identidad que no era la suya.
Desde los organismos de derechos humanos remarcaron la importancia del proceso en el marco de la búsqueda de memoria, verdad y justicia, y señalaron la urgencia de avanzar en las causas por los límites que impone el paso del tiempo y la denominada “impunidad biológica” de los responsables.

