Hoy se conmemora un nuevo aniversario del natalicio de José Francisco de San Martín, el libertador de América y figura central en la construcción de la identidad nacional. Nacido en Yapeyú (actual provincia de Corrientes), fue el menor de los cinco hijos del matrimonio entre Don Juan de San Martín y Gregoria Matorras.
Su historia, marcada por la estrategia y el coraje, comenzó lejos de su tierra natal. A los nueve años viajó a España y, con tan solo 11, inició su brillante carrera militar como cadete del Regimiento de Murcia. En el viejo continente forjó su carácter combatiendo contra moros, franceses y portugueses, y desde 1808 enfrentó al ejército napoleónico que había invadido la península.
El regreso y la libertad de América
Sin embargo, el llamado de su tierra fue más fuerte. En 1812, San Martín se embarcó primero a Londres y luego a Buenos Aires con un solo objetivo: luchar por la independencia americana.
Al año siguiente, en 1813, su liderazgo quedó demostrado al frente del Regimiento de Granaderos a Caballo, logrando una victoria decisiva contra los realistas en la Batalla de San Lorenzo. Pero su visión iba más allá de las fronteras locales.
En 1814, nombrado gobernador de la Intendencia de Cuyo, se instaló en Mendoza. Allí, demostrando una capacidad organizativa sin precedentes, dedicó tres años a preparar la expedición libertadora. De 1814 a 1817 organizó el Ejército de los Andes, una fuerza militar que protagonizaría una de las hazañas más grandes de la historia militar mundial.
Tras el Cruce de los Andes, logró la independencia de Chile con la histórica victoria en la batalla de Maipú, en 1818.
El Protector del Perú y el exilio
Su campaña continuó hacia el norte. En 1820 desembarcó en Perú y, en julio de 1821, proclamó la independencia en Lima, asumiendo el gobierno del país hasta septiembre de 1822.
En un gesto de grandeza que definió su perfil político, y al no poder derrotar definitivamente al virrey La Serna, decidió retirarse para dejarle el camino libre a Simón Bolívar, asegurando así la conclusión de la guerra de independencia.
San Martín regresó a Buenos Aires en 1823, pero el clima político hostil lo empujó al exilio. En 1824 partió rumbo a Europa, instalándose finalmente en Francia. El “Santo de la Espada” falleció en Boulogne-sur-Mer el 17 de agosto de 1850, dejando un legado de libertad que perdura casi dos siglos y medio después de su nacimiento.

