Este 21 de julio se conmemora una vez más el Día Mundial del Perro, una fecha ideal no solo para homenajear a nuestros fieles compañeros, sino también para concientizar sobre su cuidado integral. En este marco, veterinarios y especialistas en comportamiento canino remarcan que la educación y la exposición temprana a diversos entornos resultan determinantes para garantizar la salud emocional de la mascota a lo largo de su vida.
Por qué se eligió el 21 de julio
El Día Mundial del Perro comenzó a visibilizarse en el año 2004, luego de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertara con una estadística preocupante: el 70% de los perros en todo el mundo no tenían un hogar. A raíz de este informe, la fecha se estableció con el fin de concientizar acerca del abandono y el maltrato que sufren millones de mascotas a nivel global.
Además, el 21 de julio es un día para reconocer y agradecer la compañía incondicional que brinda el mejor amigo del hombre. Pero también funciona como un fuerte llamado a la educación y a la responsabilidad que conlleva tener un animal a cargo. Esta fecha busca concientizar activamente acerca de la adopción responsable, ya que son sistemáticos los casos de maltrato y abuso que muchos canes reciben a diario.
Un vínculo transformador que cuida la salud de ambos
El bienestar en esta relación siempre es de doble vía. La compañía de un perro en el hogar ha dejado de concebirse como la mera tenencia de una mascota para consolidarse como la inclusión de un integrante más. Las cifras respaldan esta tendencia: según relevamientos del sector, en Argentina se estiman alrededor de 16 millones de perros, y el 70% de los tutores afirma considerarlos como un miembro fundamental de su núcleo familiar.
Este profundo lazo afectivo va mucho más allá de la simple compañía. Estudios demuestran que convivir con perros disminuye los niveles de cortisol (la hormona del estrés), combate la soledad y estimula un estilo de vida significativamente más activo. Incluso, reportes de la American Heart Association señalan que el 95% de los dueños recurre a ese vínculo afectivo para aliviar la ansiedad diaria.
La ciencia lo confirma: la interacción frecuente con animales de compañía incrementa la liberación de serotonina y dopamina, neurotransmisores directamente asociados a la regulación del estado de ánimo y a la sensación de calma. Es por estos múltiples beneficios terapéuticos que hasta un 25% de las personas reconoce haber sumado un perro a su vida con la finalidad directa de proteger o mejorar su bienestar psicológico.

