El gasto público primario de la Administración Nacional cerró la primera mitad del año con una caída real del 2,3% en comparación con el mismo período del año anterior. Si bien durante el mes de junio se registró un incremento puntual del 3,7%, el acumulado de los primeros seis meses logró sostener la tendencia a la baja en las cuentas del Estado.
De acuerdo con un reciente informe elaborado por la consultora Analytica —y procesado por la Agencia Noticias Argentinas—, la dinámica fiscal con datos disponibles hasta el 3 de julio muestra que la tijera pasó principalmente por el financiamiento a las provincias y la inversión en infraestructura, mientras que otras partidas evidenciaron comportamientos completamente dispares.
El impacto en provincias y obra pública
El mayor peso del ajuste en estos primeros seis meses recayó sobre los envíos a los gobernadores. El reporte señala que las transferencias a las provincias se desplomaron un 62,1% interanual. No obstante, el estudio aclara que al descontar el efecto de las transferencias destinadas a los hospitales SAMIC, la caída acumulada se reduce levemente para ubicarse en el 52,3%.
En la misma línea, la obra pública sufrió un duro revés. El sector mostró una contracción acumulada del 32,4% en términos reales durante el semestre. La parálisis se profundizó especialmente en el detalle del mes de junio, donde la baja alcanzó un abrupto 74,9%, traccionada por fuertes retrocesos tanto en el avance de construcciones como en las transferencias de capital.
Contrastes en subsidios y seguridad social
A contramano del ajuste generalizado, los subsidios destinados a la energía mostraron una fuerte expansión. El documento destaca que “el mayor incremento real se dio en subsidios económicos (+29,6%), impulsado exclusivamente por los energéticos (+73,7%)”. El sector del transporte, por su parte, vivió una realidad opuesta al registrar un recorte del 24% semestral, afectado por la merma en las transferencias al Operador Ferroviario y al fondo de infraestructura.
En cuanto al gasto en seguridad social, las variaciones durante la primera mitad del año fueron mínimas pero con signo positivo en términos reales. Las jubilaciones y pensiones mostraron una leve suba del 1,3%. En paralelo, las partidas destinadas a la Asignación Universal por Hijo (AUH) y las asignaciones familiares se mantuvieron en niveles prácticamente idénticos a los del año anterior, marcando un alza de apenas el 0,3%.
El estado de la deuda flotante
Finalmente, el relevamiento puso la lupa sobre el estado de la deuda flotante, que agrupa todos los pagos que el Estado mantiene pendientes. El primer semestre del año cerró con una deuda acumulada de $3,9 billones, una cifra equivalente al 0,3% del Producto Interno Bruto (PIB).
Según precisaron los especialistas, este nivel de compromisos impagos es similar al que se había registrado en junio de 2025 y se explica, en gran medida, por factores estacionales correspondientes al pago del medio aguinaldo.

