Con el Gobierno abocado de lleno a impulsar una batería de reformas económicas, el tratamiento de la reforma electoral continúa en pausa en el Congreso. Mientras tanto, la Casa Rosada negocia contrarreloj con los gobernadores qué hacer con uno de los puntos centrales y más resistidos del proyecto: la eliminación de las PASO.
“Todavía falta”, admiten desde Balcarce 50 ante las consultas sobre el estado de la iniciativa, un texto que en muchos despachos oficiales consideran clave de cara al proyecto de reelección del presidente Javier Milei. Pese a la relevancia que se le atribuye a la norma, ya pasaron más de tres meses desde su envío al Parlamento y todavía está lejos de llegar al recinto.
“Hoy lo más importante son todas las reformas económicas que se están presentando, lo otro se va cocinando al costado”, reconoció una voz oficial. Esa lista de prioridades incluye la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, la ley de Inocencia Fiscal, el paquete de inviolabilidad de la propiedad privada, la modificación al régimen de Zona Fría y la futura incorporación del “shutdown” del Estado.
La negociación con las provincias
El lento avance del proyecto electoral se explica principalmente por la falta de números en las cámaras legislativas. Para reunir las voluntades necesarias, el Gobierno mantiene conversaciones abiertas con los gobernadores de todos los espacios políticos, a excepción del kirchnerismo más duro.
En este marco, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, viajarán la próxima semana a Chaco para reunirse con el mandatario local, Leandro Zdero. Asimismo, el ministro coordinador recibirá en Casa Rosada a los gobernadores peronistas Raúl Jalil (Catamarca) y Elías Suárez (Santiago del Estero).
Ante la resistencia de los bloques aliados a eliminar de cuajo las primarias, el Gobierno analiza múltiples vías de acción para destrabar el debate: desde la implementación de listas colectoras, hasta ir por una suspensión temporal de las PASO o, como punto intermedio, convertirlas en opcionales.
En sus cálculos, el oficialismo apuesta a consolidar el apoyo de unos 13 gobernadores con los que mantienen un buen vínculo institucional, algo que quedó demostrado con su presencia en la reciente asunción de Santilli y en el Pacto firmado el 9 de julio en Tucumán. “Los gobernadores no vienen si ven que no hay agua en la pileta. Evidentemente creen que hay una posibilidad y que el Gobierno mide bien en sus provincias”, enfatizan desde el entorno presidencial.
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