El impacto de la coyuntura económica en las finanzas de los hogares argentinos quedó plasmado en el último informe del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el cual reveló que la morosidad en los créditos bancarios destinados a las familias trepó al 12,8 por ciento de la cartera total durante el mes de mayo. Esta cifra representa el nivel de atraso más alto en más de dos décadas, marcando un máximo en la serie histórica que publica la autoridad monetaria.

A nivel general, contabilizando todas las líneas de crédito y a todo tipo de clientes, el índice de irregularidad que enfrentan las entidades bancarias subió 0,4 puntos porcentuales en el mes, ubicándose en un 7,7 por ciento de la cartera total. Sin embargo, el segmento de individuos fue el que evidenció el mayor grado de deterioro, acumulando un drástico incremento de 8,3 puntos en los últimos doce meses.

Al desglosar los datos del sector familiar, los préstamos personales exhiben el escenario más crítico. En este rubro, la irregularidad escaló al 15,9 por ciento en mayo, tras sumar 1,1 puntos en el mes y 10,4 puntos en el último año. Le siguen de cerca los pagos atrasados en tarjetas de crédito, que llegaron al 13,7 por ciento del total, evidenciando una fuerte suba interanual de 8,2 puntos. Por su parte, los créditos prendarios destinados a familias avanzaron hasta el 7,7 por ciento.

Un dato que genera particular atención es el comportamiento de las líneas con ajuste UVA, cuya irregularidad general experimentó un marcado deterioro al pasar del 9,7 por ciento en abril al 10,5 por ciento en mayo.

Como contrapartida, los créditos hipotecarios (que en su gran mayoría ajustan por UVA) continúan ostentando los niveles más bajos de mora dentro del sistema, con un ratio de apenas 1,6 por ciento. En este segmento particular, el reporte oficial estimó que durante mayo ingresaron al sistema financiero 1.477 nuevos tomadores de crédito, acumulando así más de 37.600 nuevos deudores hipotecarios UVA en los últimos doce meses.

Pese a la contundencia de las cifras generales, desde el organismo que conduce la política monetaria emitieron un diagnóstico con cierta cautela y señalaron que “en los últimos meses, el ritmo de deterioro de este segmento de las financiaciones exhibió cierta moderación, en el marco de una desaceleración gradual del crecimiento real de la cartera irregular”.

La situación del sector corporativo

En contraste con las tensiones que atraviesan las finanzas familiares, el financiamiento a empresas mostró una dinámica mucho más contenida. Según los datos oficiales, los atrasos afectaron apenas al 3,5 por ciento del total financiado, lo que implica una leve suba de 0,2 puntos en el mes y de 2,4 puntos a nivel interanual.

A diferencia de los individuos, dentro del segmento corporativo la línea con mayor índice de irregularidad fue la de los créditos hipotecarios, que alcanzó un 5,2 por ciento y se mantuvo estable respecto al mes previo. La mora en préstamos prendarios para empresas se ubicó en el 4,5 por ciento.

Finalmente, las herramientas de financiamiento a corto plazo que las compañías utilizan habitualmente para sostener su capital de trabajo exhibieron un comportamiento más sólido: los adelantos en cuenta corriente registraron un 3,8 por ciento de morosidad, mientras que el descuento de documentos se situó en el 3,2 por ciento.

TN