El presidente Javier Milei dedicó un tramo central de su discurso de apertura de sesiones a reivindicar la nueva inserción de Argentina en el mundo. Con un tono triunfalista, destacó la firma de los tratados de libre comercio con Estados Unidos y la ratificación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, contrastando estos logros con el rumbo geopolítico de la gestión anterior.
“Nos convertimos en el primer país de la región en promulgar el acuerdo entre el Mercosur y la UE. Detrás de este avance se encuentra nuestra convicción de que nuestro comercio deriva de una elevación de la calidad de vida”, sostuvo el mandatario desde el atril.
Asimismo, celebró el acuerdo comercial sellado con Washington, asegurando que se concretó “después de 21 años del autosabotaje que ha sido festejado por nuestra dirigencia”.
El fantasma de Chávez y el ALCA
En uno de los pasajes más ideológicos de su alocución, Milei hizo un viaje en el tiempo hasta la IV Cumbre de las Américas celebrada en Mar del Plata en 2005. Allí, recordó el momento en que el entonces presidente venezolano Hugo Chávez, ante la mirada de Néstor Kirchner, rechazó la creación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
“Aún resuena la voz de Hugo Chávez con su ´Alca al carajo´ y después nos quieren convencer que el camino iba a ser Venezuela con Cuba también en el medio”, disparó el libertario, asegurando que “esa miseria decadente se terminó” gracias a la voluntad popular.
El apoyo de Trump y los “golpistas”
El Presidente también se refirió a la “relación especial” que mantiene con la Casa Blanca y agradeció explícitamente el respaldo económico recibido en octubre de 2025, cuando la administración de Donald Trump otorgó un swap por 20.000 millones de dólares para blindar las reservas del Banco Central.
Sin rodeos, Milei politizó esa ayuda financiera y lanzó una grave acusación contra la bancada kirchnerista presente en el recinto: “El gobierno de Donald Trump acudió en ayuda de nuestro país y esa ayuda no fue solo por cuestiones económicas, sino para defendernos del embate desestabilizador de los representantes del antiguo régimen, o sea ustedes, los golpistas de siempre“.
“Ahora tenemos la fuerza para empezar un nuevo capítulo de la historia argentina”, concluyó, ratificando su alianza estratégica con las potencias occidentales.

