El Gobierno Nacional oficializó la eliminación total de los aranceles para la importación de teléfonos celulares, medida que entra en vigencia a partir de este jueves. La decisión administrativa tiene como objetivo central fomentar la competencia en el mercado local y propiciar un descenso en los precios al consumidor final que, según estimaciones oficiales, podría rondar el 30%, aunque el impacto en las góndolas no se reflejará de manera automática.

El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró la iniciativa y la enmarcó dentro del plan de reducción de la carga tributaria que impulsa el Ejecutivo. “Seguimos cumpliendo con el compromiso de bajar impuestos y facilitar el acceso a la tecnología para todos los argentinos”, manifestó el titular del Palacio de Hacienda.

En esa línea, el funcionario recordó que el proceso de desgravación comenzó en mayo de 2025 con el Decreto 333/2025, que había reducido las alícuotas del 16% al 8%. Según los datos aportados por Caputo, desde aquella primera reducción “los precios de celulares bajaron entre 25% y 35% en distintas marcas y modelos”, tendencia que el Gobierno espera profundizar con la actual tasa cero.

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, también respaldó la normativa a través de sus redes sociales. “Los aranceles de importación de celulares pasarán a ser del 0%. Menos impuestos, más competencia y mejores precios para todos. Dios bendiga a la República Argentina”, expresó en su cuenta de X. Desde la administración central argumentan que la medida facilitará el acceso a bienes tecnológicos, promoviendo así la inclusión digital y el desarrollo del sector.

Preocupación en la industria nacional

La eliminación de las barreras arancelarias generó una inmediata reacción adversa en el polo industrial de Tierra del Fuego. Desde la seccional Río Grande de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), manifestaron su rechazo y encendieron las alarmas sobre el futuro de las fábricas locales.

“Estamos absolutamente preocupados y entendemos que desde Nación hay una política que va en contra de lo que es la producción nacional. Bajar a cero los aranceles complica aún más la situación“, advirtió Marcos Linares, secretario adjunto del gremio metalúrgico.

El conflicto no es nuevo: durante el año pasado, el sindicato ya había realizado un paro por tiempo indeterminado que paralizó la producción de electrónicos en la isla, advirtiendo que las decisiones del Ejecutivo afectan “gravemente a la industria, los puestos de trabajo y el derecho soberano a continuar habitando esta provincia”.