Un trágico y macabro escenario sacude a la ciudad de Rosario. Lo que el principal sospechoso intentó encubrir en un primer momento como un pacto trágico o un doble suicidio, rápidamente fue catalogado por la fiscalía bajo la firme hipótesis de un femicidio seguido de suicidio.

Los cuerpos de Sophia Civarelli y su novio, Valentín Alcida, ambos de 22 años, fueron hallados a pocas cuadras de distancia en hechos sucesivos que desentramaron una historia de extrema violencia y engaño.

Una escena del crimen alterada

El cadáver de Sophia fue encontrado en el interior de su domicilio, vivienda que compartía con su pareja. La joven presentaba un corte fatal en el cuello. Sin embargo, un detalle en la disposición del cuerpo encendió las alarmas de los investigadores de la policía santafesina: la víctima tenía cerca de una de sus manos un pequeño cuchillo de cocina, con filo estilo sierra.

Para los detectives, esta situación fue un claro y torpe intento de alterar la escena del crimen para simular que la mujer se había quitado la vida. Las pericias forenses y la autopsia serán determinantes para confirmar la mecánica exacta de la muerte y establecer si hubo participación de terceros, un paso técnico y necesario antes de proceder al cierre de la causa penal, dado que el presunto autor material ya falleció.

La coartada, la carta y el salto al vacío

A pocas cuadras de la casa donde ocurrió el femicidio, se desencadenó el segundo hecho fatal. Valentín Alcida se dirigió al departamento de una amiga, a quien intentó convencer con una versión falsa de los hechos: le relató, a modo de coartada, que acababa de presenciar el supuesto suicidio de Sophia.

Para los investigadores, el joven sabía que su mentira iba a ser rápidamente desmentida por los peritajes criminalísticos y que se descubriría el asesinato. Ante esta presión, tomó la decisión de arrojarse al vacío desde el balcón de esa vivienda.

Antes de saltar, Alcida dejó una carta justificando su accionar y reiterando la mentira de que su novia había tomado la misma determinación. El joven sobrevivió al impacto inicial, pero falleció minutos después mientras era trasladado en ambulancia hacia un hospital cercano.

El perfil de la pareja y la investigación

Para terminar de armar el rompecabezas de esta tragedia, la fiscalía avanza sobre el entorno de los jóvenes:

  • Estudiantes: Tanto Sophia como Valentín tenían 22 años y cursaban juntos la carrera de Psicología en la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
  • Convivencia reciente: Mantenían una relación sentimental desde el año 2025. Trascendió que el presunto femicida se había mudado hace pocos meses a la casa de la joven, lugar que se convirtió en la escena primaria del crimen.
  • Sin denuncias previas: Fuentes del caso confirmaron que no se encontraron registros judiciales ni policiales sobre episodios previos de violencia de género. Ahora, la Justicia buscará recolectar el testimonio de familiares y allegados para reconstruir cómo era la dinámica íntima de la pareja.