El Gobierno de Uruguay desestimó este lunes adoptar un rol mediador en la creciente tensión diplomática entre Argentina y Brasil, desencadenada por los reiterados y fuertes cuestionamientos del presidente Javier Milei contra su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
“Este es el momento de pensar más en construir que en confrontar o generar choques internos”, aseveró el ministro de Relaciones Exteriores uruguayo, Mario Lubetkin, tras disertar en un encuentro en Montevideo que reunió a postulantes a la secretaría general de las Naciones Unidas.
El pronunciamiento del canciller se produjo luego de que el mandatario argentino insistiera en calificar de “ladrón” y “corrupto” al jefe de Estado brasileño en una entrevista periodística. Este hecho profundizó el conflicto diplomático entre ambos países, al punto que el Palacio de Planalto llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, quien aún no regresó a la capital federal para retomar sus habituales labores.
Si bien el ministro de Relaciones Exteriores argentino, Pablo Quirno, intentó minimizar el incidente diplomático y descartó cualquier posibilidad de romper vínculos con el país vecino y principal socio comercial, el domingo Milei volvió a tensar la cuerda al calificar a Lula de “ladrón” en tres oportunidades consecutivas.
Frente a este escenario, Lubetkin ratificó que la gestión del presidente Yamandú Orsi sigue los acontecimientos “muy de cerca”, aunque remarcó que se trata estrictamente de un “diálogo entre brasileros y argentinos”, descartando así cualquier tipo de facilitación o intermediación por parte de Montevideo.
A su vez, el canciller expresó su preocupación por el impacto de esta disputa en la agenda de la región: “Cualquier elemento de tensionamiento del Mercosur no ayuda para nada. Creo que no ayuda, tensiona y no facilita en un momento tan importante”.
En ese contexto, instó a moderar las posturas de cara a los desafíos externos y las oportunidades comerciales del bloque sudamericano. “Está claro que para nosotros tienen que bajar estas tensiones, pensar una lógica de Estado y de Presidencia, porque el Mercosur está en un momento extraordinario con la Unión Europea, con el EFTA y en el diálogo con los asiáticos”, concluyó el funcionario uruguayo.

