El excampeón mundial de boxeo Jorge Fernando “Roña” Castro, también conocido como “Locomotora”, falleció a los 59 años tras sufrir una repentina descompensación mientras se encontraba en una sala de bingo en la localidad bonaerense de Morón. Si bien las causas de su deceso aún están bajo investigación judicial, el histórico deportista padecía diabetes y el episodio estaría vinculado a su tratamiento con insulina.
Según consta en el parte policial, Castro se encontraba en el sector de las máquinas del establecimiento cuando se desvaneció. Un médico del servicio de emergencias que acudió al lugar constató su fallecimiento. La investigación del hecho quedó a cargo de la UFI N.º 8 de Morón.
Una carrera marcada por la gloria y la épica
Nacido el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, Castro construyó una de las carreras más vibrantes del boxeo nacional. Para los tucumanos, su nombre guarda un recuerdo imborrable: el 12 de agosto de 1994, el “Roña” derrotó por decisión dividida al estadounidense Reggie Johnson en Tucumán, consagrándose campeón mundial de peso mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
Ese mismo año, el 10 de diciembre, protagonizó la que fue catalogada por la prestigiosa revista The Ring como la mejor pelea de 1994. En Monterrey, México, y estando al borde del nocaut ante el estadounidense John David Jackson tras recibir un duro castigo, el argentino sacó un gancho de izquierda milagroso que derribó a su rival y le permitió retener el cinturón en una remontada histórica.
A lo largo de su extensa trayectoria, que culminó con su retiro en enero de 2007, defendió su corona en cuatro oportunidades y se subió al cuadrilátero para enfrentar a figuras legendarias como Roy Jones Jr., Terry Norris y Roberto “Mano de Piedra” Durán.
El milagro de 2005 y su vocación solidaria
La vida del campeón estuvo marcada por los golpes dentro y fuera del ring. En junio de 2005, sobrevivió a un gravísimo accidente automovilístico en Puerto Madero. Tras estrellar su vehículo a alta velocidad contra un árbol, sufrió múltiples traumatismos y pasó 23 días en coma en el Hospital Argerich.
Contra todos los pronósticos, logró recuperarse e incluso volvió a boxear profesionalmente. “En el ring demostré que nadie quiere pelearme, pero con este accidente queda claro que ni la muerte me puede parar”, declaró fiel a su estilo desafiante tiempo después del alta médica, asegurando que el episodio le había enseñado a valorar el tiempo con su familia.
Ya alejado del deporte profesional, su espíritu de lucha se enfocó en la ayuda comunitaria. En 2020 inauguró un gimnasio en Temperley para enseñar boxeo, pero ante la irrupción de la pandemia de coronavirus, no dudó en transformar el espacio en el comedor solidario “Locomotora Castro” para asistir con un plato de comida a los vecinos que más lo necesitaban.

