El papa León XIV pronunció este viernes su primer discurso de la gira por Sudamérica durante un acto en la Plaza Independencia de Uruguay. Ante las autoridades y los presentes, destacó la importancia de trabajar por el bien común, garantizar la dignidad de las personas y construir una sociedad en la que las oportunidades alcancen a todos. “Son las personas concretas las que cuentan, cada una de ellas y sus familias”, expresó al referirse al desarrollo económico y la distribución de sus beneficios.

Durante su mensaje, el Pontífice sostuvo que la autoridad pública debe estar al servicio de la comunidad y remarcó la responsabilidad de preservar los bienes para las próximas generaciones. También hizo referencia a los cambios tecnológicos y advirtió sobre el impacto de la inteligencia artificial en el mundo laboral. En ese sentido, pidió que “la persona que trabaja no quede reducida a una simple pieza prescindible dentro del proceso productivo”.

Otro de los ejes de su discurso fue la salud mental. León XIV se refirió a la soledad, la angustia y la pérdida de esperanza como situaciones que pueden llevar a una persona a dejar de encontrar motivos para seguir viviendo. “Nadie debería llegar a sentirse extraño entre los suyos, ni pensar que su ausencia importa menos que su presencia”, manifestó, en una referencia a la importancia del acompañamiento y la contención.

El Papa también habló sobre el acceso a la atención sanitaria y compartió una experiencia personal relacionada con su estado de salud. “Recientemente he experimentado en primera persona las limitaciones que impone la enfermedad y he recibido cuidados por los que estoy profundamente agradecido”, señaló. A partir de esa vivencia, consideró que garantizar la atención médica para todas las personas, independientemente de sus recursos económicos, es una responsabilidad de toda la sociedad.

En materia económica, reconoció que la inversión, la creación de riqueza y la iniciativa pública y privada son necesarias para el desarrollo de un país, aunque subrayó que sus beneficios deben traducirse en oportunidades concretas para toda la población. Además, destacó el valor del trabajo y la necesidad de que el crecimiento no deje a nadie al margen.

Por último, León XIV se refirió a la laicidad del Estado uruguayo y a la libertad religiosa. Sostuvo que la convivencia entre personas de distintas procedencias y tradiciones forma parte de la historia del país y afirmó que el carácter laico debe garantizar que creyentes y no creyentes puedan convivir en libertad y respeto. También aclaró que esa neutralidad no implica que la dimensión religiosa deba quedar limitada exclusivamente al ámbito privado.