Momentos de profunda angustia se viven en los barrios del IPV de Banda del Río Salí y en Las Piedritas, donde varias familias debieron abandonar sus hogares ante el riesgo de derrumbe y la crecida del río Salí.

Luego de que el intendente Gonzalo Monteros anunciara la medida preventiva, el municipio dispuso evacuar todas las casas ubicadas a menos de 150 metros del cauce del río. La decisión, según se informó, fue tomada por recomendación del Gobierno de la provincia ante el peligro que representa la inestabilidad del terreno.

Una de las vecinas afectadas expresó con dolor la difícil situación que atraviesan. “Yo he luchado para tener esto y más, pero ahora esperamos que Dios quiera que se pueda hacer algo. Esto se tendría que haber previsto años atrás, por el gobierno o el municipio”, reclamó. Según relató, el miedo y la incertidumbre obligaron a muchas familias a dejar sus casas, pero las respuestas todavía no llegan. “No me quiero ir de mi casa, de mi sacrificio, pero será lo que ustedes nos digan”, dijo entre lágrimas.

La mujer contó que desde hace dos noches varias personas duermen en la calle porque no pueden permanecer en sus viviendas por el peligro que representa el terreno. “Yo tengo a mi nieto durmiendo en una casa, mi hijo en otra y yo estoy durmiendo en la vereda. Hace dos noches que dormimos en la calle”, relató. Además, cuestionó la falta de información sobre qué ocurrirá con los vecinos desplazados. “Nos dicen que no podemos volver porque es inseguro, que las casas se pueden caer. Está bien, pero ¿qué va a pasar con nosotros?”, se preguntó.

La vecina también manifestó su preocupación por el tiempo que deberán permanecer en esa situación. “¿Cuánto tiempo vamos a estar en la vereda? ¿Un día, una semana, un mes, seis meses? Eso quiero saber. Alguien tiene que decirnos qué va a pasar con nuestras vidas y con nuestras familias”, concluyó.

Durante la tarde del jueves se desplegó un operativo municipal para asistir a los vecinos. Camiones de la Municipalidad recorrieron el barrio ayudando a las familias a retirar muebles y pertenencias personales de las viviendas más comprometidas. A pesar del operativo, algunas personas todavía permanecen en el barrio. Muchas familias no quieren abandonar el hogar que construyeron con años de esfuerzo y esperan que la situación mejore.

Mientras tanto, el municipio instaló una carpa de asistencia a unos 150 metros del río, donde personal municipal y equipos de ayuda brindan contención y asistencia a los vecinos afectados.