El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona continuará este martes con su novena audiencia, una jornada que estará marcada por la declaración de tres profesionales de la salud. Se trata de dos médicos de la Clínica Ipensa y un facultativo que participó de la autopsia del astro argentino y que lo conocía desde fines de la década del noventa.

Según fuentes vinculadas al caso, los testigos citados son el cardiólogo Oscar Alberto Franco, el médico clínico Marcos Manuel Correa y el doctor Mario Schiter. Este último tiene un largo historial clínico con Maradona, a quien conoció en 1999 en el sanatorio Fleni, época en la que “no era infrecuente” que el Diez se realizara chequeos neurológicos.

El duro testimonio de Schiter sobre la internación

En declaraciones previas ante la Justicia, Schiter recordó haber entablado un vínculo muy cercano con el exjugador. Calificó a Maradona como un paciente “sumamente crítico y complicado”, rememoró su internación del año 2000 en Punta del Este e, incluso, reveló que le sugirió viajar a Cuba para su rehabilitación.

El punto más fuerte de su intervención se centra en los últimos días de Maradona. Schiter relató que, tras la operación del hematoma subdural en la Clínica Olivos, él propuso que el ídolo fuera trasladado a un centro de rehabilitación, una postura que, según entendió, fue respaldada por Swiss Medical. Ante la decisión de llevarlo a una casa en Tigre, el médico fue categórico sobre cómo debió haberse manejado el cuadro.

“Una internación domiciliaria es llevar el hospital a la casa. Pondría enfermeros las 24 horas, un médico, un cardiólogo. Que el paciente sea tratado bajo un abordaje multidisciplinario”, explicó Schiter. Además, detalló el equipamiento mínimo que requería la situación: análisis de sangre constantes, un electrocardiógrafo, un saturómetro y un equipo de ventilación no invasiva, elementos que brillaron por su ausencia en el domicilio de Tigre.

La autopsia y el pedido de Leopoldo Luque

Schiter también fue testigo directo de los resultados forenses. El 25 de noviembre de 2020, tras recibir un llamado de Claudia Villafañe pidiéndole que actuara como “veedor”, el médico constató en la autopsia que Maradona falleció por una insuficiencia cardíaca. Detalló que el cuerpo presentaba “los pulmones edematizados y congestionados”, el corazón “agrandado” con “paredes dilatadas” y la presencia de “tres o cuatro litros de agua en el abdomen”.

Por otro lado, la jornada judicial podría tener un giro si el neurocirujano Leopoldo Luque vuelve a tomar la palabra. El principal acusado solicitó declarar nuevamente ante el tribunal para refutar las conclusiones de los peritos oficiales. Los magistrados le informaron que se le concederá el espacio “en el momento oportuno”.

Junto a Luque, en el banquillo de los acusados continúan la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, el enfermero Ricardo Almirón, el coordinador de enfermería Mariano Perroni, la jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical Nancy Forlini, y el médico clínico Pedro Di Spagna.

Noticias Argentinas