El Gobierno nacional oficializó este lunes la eliminación de la prohibición de venta de productos de nicotina que regía en la Argentina desde hacía más de diez años. A través de una resolución publicada en el Boletín Oficial, firmada por los ministerios de Economía y Salud, la Anmat y la Jefatura de Gabinete, se habilitó la comercialización de vapeadores, dispositivos de tabaco calentado y bolsitas de nicotina (pouches), con la condición de que estén “debidamente registrados”.
La decisión oficial se fundamenta en la necesidad de ordenar un mercado que, hasta hoy, operaba en la clandestinidad. “La prohibición no frenó el consumo: lo empujó a la informalidad”, advirtieron desde la cartera sanitaria que dirige Mario Lugones. Al autorizar la venta, las autoridades sostienen que el Estado recupera “herramientas concretas para controlar, fiscalizar y sancionar”.
El impacto en los jóvenes y la prohibición de saborizantes
Uno de los puntos más críticos que motivó la nueva reglamentación es el incremento del consumo en adolescentes, impulsado por una baja percepción de riesgo y estrategias de marketing dirigidas a este sector.
Los datos recientes exponen la magnitud del fenómeno:
- Sedronar (2025): El 35,5% de los estudiantes secundarios menores de 13, 15 y 17 años admitió consumir cigarrillos electrónicos.
- Cedes: Un estudio en chicos de 12 a 17 años reveló que el 36,7% usó vapeadores y el 3,4% probó las bolsitas de nicotina. Además, el 41,4% afirmó que probaría el cigarrillo electrónico si un amigo se lo ofreciera.
Para frenar este atractivo entre la juventud, la nueva normativa impone la prohibición total de los saborizantes y de cualquier elemento que aumente el atractivo visual o gustativo del producto. Asimismo, fija límites estrictos para los ingredientes permitidos, las condiciones de fabricación y la concentración de nicotina.
Formalización económica y reducción de daños
Desde el punto de vista económico, la medida apunta a desarticular el circuito dominado por el contrabando. Con la creación de un registro obligatorio, las empresas que importen o comercialicen estos dispositivos deberán declarar su composición, garantizar su trazabilidad y tributar bajo esquemas diferenciados. “Hoy se consumen igual, se venden de manera ilegal, no tienen trazabilidad y no tributan”, explicaron desde el Gobierno sobre el escenario previo a la resolución.
En materia sanitaria, el Ministerio de Salud aclaró que “no se está promoviendo el consumo, sino que se está dejando de mirar para otro lado”. A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte constantemente sobre el severo poder adictivo de la nicotina, la estrategia local busca ofrecer un marco regulado.
Entre los objetivos sanitarios de la nueva disposición, el Gobierno destacó:
- Proteger a los no fumadores: Se busca reducir sustancialmente la exposición de terceros al humo del cigarrillo tradicional, el cual está asociado a enfermedades cardiovasculares, respiratorias y oncológicas.
- Transición controlada: Se apunta a generar condiciones para que los fumadores actuales puedan reducir o abandonar el consumo, optando por alternativas formalizadas y bajo estándares de calidad supervisados por la Anmat.
La medida toma como referencia experiencias internacionales aplicadas en países como Estados Unidos, Suecia y Japón, donde la implementación de reglas claras ha permitido ordenar el consumo y reducir el tabaquismo tradicional.

