El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dará a conocer este martes el dato oficial de inflación correspondiente a diciembre. Según las proyecciones de las principales consultoras privadas, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se situaría en torno al 2,5%, replicando el guarismo registrado en noviembre.
De confirmarse estas estimaciones, el año 2025 cerraría con una inflación acumulada levemente superior al 30%. Este registro representaría el nivel más bajo desde 2017 y marcaría una drástica desaceleración respecto al cierre de 2024, que alcanzó el 117,8%, lo que implica una reducción de casi 87 puntos porcentuales en la medición interanual.
Las proyecciones de los analistas muestran un consenso generalizado. El último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central ubicó la expectativa en un 2,3%. Sin embargo, firmas como LCG proyectan un 2,5%, argumentando que, si bien el rubro de Alimentos y Bebidas mostró una “sensible desaceleración” —pasando de un promedio mensual del 3,7% a un 1,7% en el cierre del mes—, otros sectores mantuvieron la presión sobre el índice general.
En este sentido, los precios Regulados jugaron un rol determinante. Según LCG, este componente aportaría aproximadamente 0,6 puntos porcentuales al IPC, impulsado por los ajustes en tarifas de servicios públicos (luz, gas, transporte), medicina prepaga y educación. Asimismo, el rubro combustibles registró alzas superiores al promedio de los meses previos.
Por su parte, la Fundación Mediterránea también calculó una variación mensual del 2,5%. Desde la entidad advirtieron sobre la dificultad de perforar el piso del 2% mensual de manera sostenida. “Un proceso de desinflación nunca es lineal; por el contrario, vemos estas dinámicas donde acelera algunos meses y luego retoma el sendero a la baja”, explicaron, señalando que el desafío para 2026 será consolidar la estabilidad nominal.
Finalmente, la consultora Equilibra arrojó una estimación del 2,6%, destacando el impacto de las subas en carnes (5,9%) y en alimentos y bebidas no estacionales. El consenso del mercado indica que, tras la incertidumbre política del último trimestre, la economía enfrenta ahora el reto de sostener la tendencia a la baja observada tras la salida del cepo cambiario.

