El riesgo país alcanzó su nivel más alto en lo que va del año, al subir un 4,6% y ubicarse en 678 puntos básicos. El indicador refleja la preocupación de los inversores por una combinación de factores internacionales y locales, entre ellos la incertidumbre política, los vencimientos de deuda en dólares previstos para 2027 y las dudas sobre la recuperación económica.

El índice elaborado por JP Morgan mide la sobretasa que debe pagar un país para financiarse en comparación con los bonos del Tesoro estadounidense. Un aumento implica mayores costos potenciales de endeudamiento. En el plano internacional, la aceleración de la inflación en Estados Unidos reavivó las dudas sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal respecto de las tasas de interés.

Los factores locales que preocupan al mercado

En el frente interno, los inversores siguen de cerca la discusión electoral, la acumulación de reservas y la capacidad del Gobierno para conseguir los dólares necesarios para afrontar sus compromisos. También observan la evolución del superávit fiscal, la inflación, las negociaciones en el Congreso y los movimientos de la oposición.

Desde GMA Capital señalaron que la volatilidad internacional anticipó la discusión electoral, mientras que el economista Gustavo Ber advirtió sobre la falta de definiciones en torno a las estrategias políticas. En ese escenario, el armado del peronismo y el papel de los gobernadores aparecen entre las variables que pueden influir en las expectativas del mercado.

Otro de los principales focos de preocupación son los vencimientos de deuda en moneda extranjera de 2027. Aunque el Gobierno logró renovar sus compromisos en pesos por encima de los montos que vencían, todavía debe brindar señales concretas sobre cómo obtendrá las divisas para pagar la deuda externa.

Según un análisis de Cohen, en la última licitación el Tesoro consiguió un rollover del 136% en pesos, con una parte importante de las colocaciones a plazos que se extienden hasta 2028 y 2029. Sin embargo, dejó afuera un bono en dólares con vencimiento en 2029 debido a su elevado costo de financiamiento. La consultora destacó así la diferencia entre la capacidad de conseguir financiamiento en pesos y el costo de obtener dólares.

En paralelo, el Banco Central compró US$1.000 millones durante octubre, superando los saldos positivos registrados en agosto y septiembre. Si bien la acumulación de divisas representa una señal favorable para el Gobierno, persisten las dudas sobre la sostenibilidad de esas compras y su capacidad para garantizar los pagos de deuda del próximo año.

El mercado también seguirá de cerca la reunión de la Reserva Federal del 27 y 28 de octubre, el ritmo de acumulación de reservas y los indicadores de actividad económica. Entre ellos se destaca el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de agosto, cuya publicación por parte del INDEC permitirá evaluar la evolución de la economía, en un contexto marcado por la caída del PBI en el segundo trimestre y el retroceso de la actividad registrado en julio.