El caso de la abogada argentina que fue filmada haciendo gestos de mono a un empleado en Brasil sumó un nuevo y polémico capítulo. En una reciente entrevista televisiva, Agostina Páez dio su versión de los hechos, reconoció su error, pero denunció estar siendo víctima de un brutal hostigamiento a través de las redes sociales.
En diálogo con el programa Solo una vuelta más (TN), Páez expuso el nivel de violencia digital que enfrenta desde que el video se hizo público, asegurando que los usuarios se burlan de su aspecto físico y la agreden utilizando los mismos términos discriminatorios por los que ella fue cancelada.
“Me discriminan. Me ofenden diciendo lo mismo: ‘N… de m…’. Mi reacción ha sido mala y entiendo que es muy repudiable, pero me atacan de la misma o peor forma. Hay mucha hipocresía”, cuestionó la abogada.
El origen del conflicto: sobreprecios y obscenidades
Sobre el episodio puntual ocurrido en Brasil, Páez explicó que el altercado no comenzó de la nada, sino a raíz de un conflicto comercial en un bar. Según su relato, el personal del local intentó cobrarles consumos que no habían realizado.
La situación de tensión fue escalando y se trasladó a la calle. De acuerdo a su versión, uno de los empleados comenzó a gritarle y le realizó un gesto obsceno: “Se estaba tocando los genitales y me estaba gritando. Me ha salido hacerle el gesto del mono. No sé por qué me ha salido eso. No busco justificar mi reacción para nada, yo sé que he estado mal, que me he equivocado”, insistió.
Tratamiento psicológico y el repudio a su propio padre
El impacto de la “cancelación” social obligó a la abogada a buscar ayuda profesional. Páez confesó que se obsesionó leyendo los comentarios en internet, lo que la llevó a iniciar un tratamiento psicológico. Hoy, ya de regreso en el país, afirma sentirse más contenida: “En la Argentina me siento más segura. Puedo estar con mis amigas, con mi gente, a diferencia de estar en Brasil sola y encerrada”.
Sin embargo, el escándalo personal se reavivó en los últimos días cuando se viralizó un video de su padre realizando gestos y comentarios de corte racista ante las cámaras. Lejos de defenderlo, la joven fue categórica:
La postura sobre su padre:
- Condena absoluta: Calificó el accionar de su padre como “un horror y una vergüenza”.
- Distanciamiento: Aseguró tener una relación compleja con él y confirmó que tomó distancia tras el hecho. “Estoy muy enojada. Yo no puedo hacerme responsable de lo que él haga”.
- Defensa personal: Remarcó que, pese a las imágenes, no proviene de una “familia racista” y valoró su propio proceso de introspección tras el error cometido en Río de Janeiro.
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