El juicio por la muerte de Maradona se reanudó este jueves con los alegatos finales. Los fiscales Cosme Iribarren y Patricio Ferrari expusieron ante los jueces, ratificaron sus acusaciones y pidieron las penas para los imputados.
Se trata del neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, el enfermero Ricardo Almirón, su jefe Mariano Perroni, la coordinadora de la prepaga Nancy Forlini y el médico clínico interconsultor Pedro Di Spagna, acusados del delito de homicidio simple con dolo eventual.
En el caso de Luque, la fiscalía pidió 12 años de prisión y en el caso de Cosachov, 8 años.
Tras el cuarto intermedio, los abogados de Leopoldo Luque y Agustina Cosachov hablaron con los periodistas sobre el pedido de condena formulado por la Fiscalía.
El primero en hacerlo fue Franciso Oneto, abogado defensor del neurocirujano Leopoldo Luque, quien protagonizó un breve y tenso intercambio con la prensa. “Muchachos, no puedo mirar al frente. Yo lamento arruinarles el plano, pero yo miro al que me pregunta. Me lo hacen siempre”, se quejó. Cuando los cronistas intentaron repreguntarle, cortó la entrevista con un “Chau, muchachos” y abandonó el móvil.
Luego tomó la palabra Vadim Mischanchuk, defensor de Cosachov, quien aseguró que el pedido de condena por homicidio con dolo eventual estaba dentro de lo previsto por la defensa. “Nosotros tenemos mucha confianza en que la sentencia no será en ese sentido, porque las pruebas acreditaron que la conducta de Cosachov fue la correcta”, sostuvo.
Además, consideró que “el alegato de la Fiscalía es correcto”, aunque aclaró: “Disentimos en cuanto a la calificación legal, pero estamos muy confiados”.
Por último, destacó un aspecto de la exposición del Ministerio Público: “Lo importante de todo esto es que el alegato de la Fiscalía la puso en el lugar donde tenía que estar: era la psiquiatra de Maradona”.
La Fiscalía pidió 12 años de prisión para Leopoldo Luque por la muerte de Maradona
“Se pide la pena de 12 años de prisión al imputado Leopoldo Luque, accesorias legales y costas del proceso más la inhabilitación por 10 años para ejercer la medicina”, comenzó diciendo el fiscal Patricio Ferrari.
“Para Nancy Forlini, solicitaremos la pena de 10 años de prisión y 10 años de inhabilitación para ejercer la medicina y a Agustina Cosachov, la pena de 8 años de prisión con 10 años de inhabilitación para ejercer”, continuó.
Luego sumó: “Solicitaremos a Carlos Díaz la pena de 5 años de prisión, accesorias legales y costas del proceso con inhabilitación para ejercer por el doble tiempo de la condena. Y a Mariano Perroni y Ricardo Almirón la pena de 4 años de prisión e inhabilitación por la misma cantidad de años”.
Antes de pedir las penas, el fiscal Ferrari adelantó que no pedirá la detención de los imputados. “No creemos que exista peligro de fuga porque todos han estado siempre a derecho. Corresponde respetar eso más allá de la resolución del tribunal”, señaló.
“Sin embargo, nos parece razonable que no solo el tribunal mantenga la prohibición de salida del país que desde la instrucción tienen los imputados, sino también entendemos que aparece obligatorio a la lectura del veredicto, si fuera de culpabilidad, que los imputados entreguen formalmente al tribunal sus pasaportes y que la medida sea avisada a los organismos. También pedimos especial atención a los países limítrofes, a donde pueden ingresar con DNI. También que se presenten mensualmente ante la Justicia y que no se ausenten más de 24 horas de su domicilio”, sumó el fiscal en su alegato.
El fiscal Patricio Ferrari separó en dos grupos a los imputados y a tres de ellos le redujo la acusación por la muerte de Maradona. “Se ha acreditado en el expediente que Leopoldo Luque, Nancy Forlini y Agustina Cosachov, en ausencia de medidas correctivas, habiendo previsto el riesgo y aceptándolo con indiferencia, produjeron resultado. Nuestra convicción es que han cometido homicidio con dolo eventual”, dijo el representante del MPF.
Y diferenció: “Distinta es la situación de Carlos Díaz, Mariano Perroni y Ricardo Almirón. Pese al requerimiento de elevación a juicio, el debate no ha logrado acreditar aquella indiferencia que prevé la norma. Pero sí ese cúmulo de accionares negligentes que configuran el delito de homicidio culposo”.
Antes de hacer el pedido de penas para cada imputado, los fiscales señalaron a “dos grandes responsables” de la muerte de Maradona. “Uno es Leopoldo Luque, indiscutible médico de cabecera de Maradona que actuó con indiferencia. La otra persona que aparece como gran responsable de todo esto es la doctora Nancy Forlini. Porque comandaba la caótica organización médica que tuvo en vilo al paciente en sus últimos días”, adelantó. Tras mencionar a ambos, los acusadores expusieron en la sala varios audios comprometedores de cada uno.
La fiscalía argumentó la acusación contra el resto de los imputados
El representante del MPF comenzó con el neurocirujano: “Leopoldo Luque no solicitó estudios médicos pertinentes. No confeccionó una historia clínica actualizada. No gestionó una internación en un centro de internación especializado como le habían sugerido por la complejidad del paciente y dispuso el traslado de Maradona a una casa sin equipamiento”.
Y agregó: “Hizo todo lo posible para que todo saliera mal. Ignoró los signos de insuficiencia cardíaca. Además, todo el mundo le decía a Luque que estaba hinchado, pero su actitud siempre fue no hacer nada”.
Luego dijo que la situación de la coordinadora de la prepaga es similar. “Nancy Forlini no verificó las condiciones edilicias de la casa de la internación domiciliaria. No confeccionó historia clínica ni compartió la epicrisis del paciente con los enfermeros. Generó desconexión entre todos los profesionales”, enumeró entre varias otras cuestiones.
Sobre la psiquiatra Agustina Cosachov, dijo: “Cosachov no gestionó la internación en un centro especializado. No controló la administración de los psicofármacos. Ignoró signos de insuficiencia cardíaca”.
Sobre el psicólogo Carlos Díaz: “No gestionó la rehabilitación en un centro especializado. Invadió competencias médicas y avaló el retiro de los acompañantes terapéuticos. También ocultó al entorno familiar el verdadero estado de salud del paciente y prohibió a los familiares ver a Maradona”.
Finalmente, enumeró las omisiones de Mariano Perroni en su rol de coordinador de enfermería y del enfermero Ricardo Almirón.
“Perroni no compartió con el personal de enfermería la epicrisis del paciente, no controló el cumplimiento del servicio ni supervisó a los enfermeros a su cargo. No sustituyó a los enfermeros cuyo contacto del paciente era nulo o impedido. No adoptó temperamento frente a las comunicaciones de riesgo, y participó en la falsificación de las planillas”, alegó Ferrari.
Y concluyó: “Ricardo Almirón no advirtió síntomas evidentes de insuficiencia cardíaca, consignó falsamente que el paciente había sido revisado, no realizó el cambio de guardia conforme al protocolo y el 25 de noviembre no realizó los controles vitales que hubiesen permitido salvar la vida del paciente”.
La Fiscalía retiró los cargos contra el imputado Pedro Di Spagna
“La Fiscalía con criterio objetivo hace saber al tribunal que no presentará cargos contra el doctor Pedro Di Spagna. Las razones son sobradas. Desistiremos de su acusación. Existen argumentos que demuestran que Di Spagna no tiene responsabilidad penal en el hecho. Él era interconsultor. No ha tenido ni potestad ni decisión en la salud”, dijo el fiscal Patricio Ferrari.
Y argumentó: “¿Qué hubiese sido de este juicio si Di Spagna no hubiera estado acá sentado? algo parecido a la instrucción, todos echándole la culpa a juicio. El cuento del gran bonete. Todos contra todos”.
“Pero ¿qué posibilidad tenía Di Spagna de torcer la vida de Maradona si fue el único que hizo lo que tenía que hacer? Ninguna acción ni omisión aumentó el riesgo. Él siempre estuvo a disposición. Por eso vamos a retirar los cargos y pedir en consecuencia su libre absolución”, continuó.
Sobre el final de su alegato, Ferrari se refirió a la víctima: “Es innegable decir que Diego Maradona siempre estuvo a favor de las causas justas y la solidaridad. Con el alma en el camino, son múltiples los ejemplos de su trayectoria. En 1984 jugó un partido de fútbol en el barro para costar una operación de un niño que iba a morir.
Ahora, el trágico final de Maradona mostró una cara inversa. Una asimetría de poder con personal médico que no lo consideró ni siquiera humano. Para decirlo en pocas palabras: al tipo más conocido del mundo no le dieron ni un papagallo. En cualquier salita de Buenos Aires, a Maradona lo hubieran salvado, no tengo dudas”.
El fiscal Patricio Ferrari tomó la palabra tras el cuarto intermedio y comenzó contundente: “Con la prueba que se ha descripto, la fiscalía entiende que se han acreditado los extremos de la imputación. La evidencia es lapidante. A los involucrados poco les importó la vida del paciente. Y es momento ahora, desde el MPF de definiciones. Sin antes mencionar algunas cuestiones”.
“Es una verdad que la investigación inició el mismo 25 de noviembre de 2020 y que esa causa fue instruida a pulmón. Hubo múltiples críticas hacia la investigación por el volumen de la producción de la prueba. Y se decía siempre “la causa se instruyó así porque la víctima era Maradona”, siguió.
Y agregó: “El proceso instruido en pandemia estaba caracterizado por la ausencia de la IA. En la actualidad ha tenido y va a tener un crecimiento exponencial. Y fue parte de este juicio la IA porque muchas de las partes guiaron su función en esa herramienta, porque también sirvió a las partes para simplificar procesos, lo cual celebramos. Pero llega el momento de formalizar desde el estado una petición de un veredicto de culpabilidad. Y en ese contexto queremos ser muy racionales y humanos”.
Las cuatro conclusiones médicas que enumeró la fiscalía
Tras citar los resultados del análisis forense que determinaron que el Diez no murió de manera súbita, sino que todos sus órganos tenían daños, el fiscal Cosme Iribarren mencionó las cuatro conclusiones clave de la junta médica.
“La primera conclusión fue que la muerte era evitable y la atención médica fue inadecuada. La segunda, que la internación era una ficción sin condiciones ni acondicionamiento. La tercera que existía un fallo orgánico múltiple que se menciono como fallo cardiohepatorenal. Por último, la Junta demostró que el señor Diego Armando Maradona falleció luego de una agonía prolongada”, consignó ante los jueces.
Luego sumó: “Las conclusiones del informe médico fueron contundentes. Existieron claros signos del deterioro de la salud de Maradona. Podemos decir que la muerte no apareció de la nada el 25 de noviembre, claramente comenzó a dar signos de ese desenlace fatal mucho tiempo antes”.
La Fiscalía dividió la internación domiciliaria en dos semanas. La primera explicaron que fue cuando el Diez estaba óptimo, aunque no era cuidado debidamente, no tenía una dieta, no se dejaba revisar por los enfermeros y la comunicación entre los profesionales a cargo del dispositivo ya tenía falencias. Por un lado, había un canal de novedades entre enfermeros y representantes de la prepaga. Por otro, hablaban los médicos personales del Diez.
“Nancy Forlini estaba a cargo del servicio y de supervisar las actividades y el resultado, ademas del personal a su cargo. La misma responsabilidad en cuánto a enfermería tenía Mariano Perroni, cuya misión era la asistencia de enfermería directa. Los enfermeros en este juicio, tenía la obligación de evaluar al paciente, cumpliendo con el tratamiento médico. Lo llamativo de esto es que todo lo que dice ahí es lo que no pasó, no lo cumplieron. Luque no fue nunca y Cosachov y Díaz hicieron pasadas de médicos, no sabemos si vieron al paciente. Eso fue los primeros días”, contextualizó Ferrari.
Y siguió: “La última semana fue la semana del terror. Entre el 16 de noviembre y el 24. La casa era un vacío puro. La acción de los profesionales de la salud también estuvo caracterizado por el vacío. Las últimas horas fueron las más temerarias. Porque como se va a ver en este alegato, las planillas en las que los enfermeros supervisados con Perroni con injerencia de Forlini materializaban sus controles, dejaban mucho que desear”.
“Después de no levantarse el paciente a la mañana, ya del 25 de noviembre, el enfermero Almirón, al cambiar la guardia, tuvo el tupé de decir, sin entrar a la habitación, que lo vio “óptimo”. No conforme con eso, se adelantó un paso más y dijo que había ingerido líquidos, pero no sólidos. No lo pudo ver. Su planilla, su información, es falsa”, desarrolló Ferrari.
Luego volvió a hacer pública una imagen del Diez sin vida. “Así murió Maradona. El triste final el 25 de noviembre. Y es la cronología de una muerte anunciada lo que tenemos a la vista. Esta imagen es el fin de la no actividad de las personas que debieron estar a cargo de la salud del paciente”.
“Maradona era una bomba de tiempo, se lo sacaron de encima”
El fiscal Patricio Ferrari alegó que, para los médicos personales de Maradona, con Leopoldo Luque a la cabeza, Diego era “una bomba de tiempo, se lo sacaron de encima y lo pusieron en esa casa de Tigre donde terminó muriendo”.
“Acá hay que empezar por la externación. Lo primero es que el paciente no estaba en condiciones de alta médica. Lo segundo es que hasta los propios directivos de esa clínica advertían de la improcedencia de esa internación.
Con el acta solo quisieron deslindar responsabilidad. Desde ese mismo momento, los encargados de la prestadora de salud de Maradona fueron conscientes de que Diego no tenía que ir a la internación domiciliaria”, se explayó el acusador público.
“De todas las casas del barrio San Andrés, la más lejos fue la de Maradona. Había un playroom que hacía las veces de habitación. Tenía una cama común y nada más. Si tenemos que definir de alguna manera las faltantes que había en esa casa y en particular a esa habitación eran que no tenía cama ortopédica, botiquín, vía, desfibrilador, ambulancia, no tenía nada. Era vacío puro”, continuó.
El fiscal Iribarren recordó cuando vieron a Maradona muerto: “Esa imagen fue impactante”
Al final de la primera parte de su internación, Cosme Iribarren dijo: “Me permito transmitirles, por haber estado allí junto a mi colega, lo impactante que fue ver el cuerpo de la víctima el día 25 de noviembre. E inmediatamente preguntarnos qué pasó, por qué se llegó a esto. Esa imagen, para mi y mi colega, va a ser imborrable. Y a veces es difícil transmitirla. Pero lo impactante de esa imagen tiene una sola explicación que está reflejada en todas las afecciones que tenía Maradona al 20 de noviembre de 2020 y que no fueron atendidas”.
“Maradona no tenía el corazón de un toro como dijeron los imputados”
Los representantes del Ministerio Público Fiscal explicaron que, para sistematizar la presentación, dividieron la prueba en 4 capítulos. “El primero es 20 años de historia; el segundo es la internación que no fue; el tercero tiene que ver con lo que el cuerpo reveló; y el cuarto son las huellas del después. Ahora que después no habrá después”, introdujo el fiscal Ferrari.
Luego tomó la palabra su colega Cosme Iribarren, quien desglosó los antecedentes médicos del Diez. “Diego Maradona no era un paciente sano que únicamente atravesaba un post operatorio quirúrgico. No era precisamente un toro o tenía el corazón de un toro como algunos de los aquí imputados manifestaba a sus allegados. Era un paciente complejo con antecedentes renales, neurológicos, consumo problemático de alcohol, problemas hepáticos, cardíacos. Necesitaba una mirada integral y en conjunto”, señaló.
Y subrayó: “Lo más contundente que muestra esa historia clínica es que eso no apareció cuando Maradona fue hallado sin vida el 25 de noviembre. Estas afecciones eran conocidas y estaban documentadas”.
Primera sorpresa: los fiscales dejaron afuera a un imputado al comienzo de su alegato
Se trata del médico clínico interconsultor, Pedro Di Spagna. Cuando el fiscal Patricio Ferrari repasó su acusación inicial, mencionó a seis de los siete imputados como responsables de la internación domiciliaria del Diez, pero evitó mencionarlo a él.
“La Fiscalía ha demostrado en el debate, más allá de toda duda razonable, que existió una organización caótica. Que entre el 11 y el 25 de noviembre de 2020 introdujo a Diego Maradona en el lote 45 del Barrio San Andrés, de Tigre, para un proceso de rehabilitación clínica y psiquica. Esto era, o debió haber sido, un sanatorio en una casa. Esto es, precisamente, lo que no pasó. La más deficiente y temeraria internación de todos los tiempos”, dijo el fiscal Ferrari.
“Ese grupo de improvisados estaba integrado por el indiscutible médico de cabecera Leopoldo Luque, la coordinadora de la prepaga Nancy Forlini, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón”, enumeró.
Y subrayó: “Todos ellos, como se probó en el juicio, asumieron voluntariamente ese rol. Y en el marco de esa temible internación ejecutaron acciones contrarias al acto de curar y colocaron a Maradona en una situación de desamparo librándolo a su suerte. El punto final fue ese 25 de noviembre”.

