La esperada visita del papa León XIV a Sudamérica comienza a tomar forma. El viaje, previsto para la primera quincena de noviembre, se extendería por unas dos semanas y tendría a Perú como destino principal, aunque incluirá un paso estratégico por el Río de la Plata: tres días en la Argentina y un día y medio en Uruguay.

“Aunque falta la confirmación oficial, es lo que se rumorea en el Vaticano y a mí me lo han dicho de varios lados”, reveló a LA NACION Santiago Olivera, obispo castrense de la Argentina, quien se encuentra actualmente en Roma. Olivera tuvo la oportunidad de saludar al Papa este miércoles tras la audiencia general, acompañado por veinte militares argentinos que participan de la misión de paz de Naciones Unidas en Chipre.

Sobre ese breve encuentro, el monseñor relató al mismo medio un intercambio que alimenta las esperanzas: “Le dije que lo esperamos y me dijo ‘veremos’ con una sonrisa casi cómplice. Fue muy cortito el saludo, pero es un gesto, es un signo de comunión y muy lindo”.

Los indicios que confirman la gira

A pesar de la cautela lógica por la falta de un anuncio técnico por parte de la Santa Sede, la visita se considera inminente. El propio Olivera recordó que aún resta la llegada a Buenos Aires del nuevo nuncio (el embajador del Vaticano en nuestro país), el arzobispo estadounidense Michael Wallace Banach, prevista para mediados de julio.

Sin embargo, desde los países vecinos ya dan el viaje por seguro. El presidente interino de Perú, José María Balcázar Zelada, confirmó la semana pasada que el Sumo Pontífice llegará a su país en la primera quincena de noviembre. A esto se suma un fuerte indicio digital advertido por Olivera a LA NACION: en el calendario de la página web del Vaticano, la habitual audiencia general del miércoles 11 de noviembre no figura programada.

El itinerario: de la selva peruana al interior argentino

La distribución de los días no es casual. Se especula que León XIV pasará alrededor de 10 días en Perú, país donde Robert Prevost —el actual Papa— vivió gran parte de su vida sacerdotal como misionero agustino y obispo. Allí visitaría Lima, Chiclayo, Piura, Pucallpa (en la selva amazónica) y Cuzco.

Para la Argentina, que no recibe a un Papa desde la histórica visita de san Juan Pablo II en 1987, se destinarían tres jornadas. Según confió el obispo castrense, los obispos argentinos ya elevaron una propuesta de recorrido que incluye Buenos Aires, Córdoba y Santiago del Estero, esta última por su condición de diócesis primada.

El cierre de la gira sudamericana contaría con una escala de un día y medio en Uruguay, un tramo que el arzobispo de Montevideo, el cardenal Daniel Sturla, también da por hecho.

¿Una beatificación en suelo argentino?

Otro de los puntos fuertes de la visita podría ser la beatificación de Enrique Shaw, conocido como el “empresario de Dios”. Olivera, quien se desempeña como vicepostulador de su causa, no descartó ante LA NACION que la ceremonia se realice durante la estadía de León XIV en el país.

“Teóricamente, si está el Papa, sería bueno que pudiera hacerla. Hay muchos antecedentes, como el papa Francisco que beatificó a sacerdotes en Colombia y a mártires en Corea del Sur”, explicó Olivera, quien adelantó que se reunirá con el cardenal Marcello Semeraro, titular de la Congregación para las Causas de los Santos, para evaluar la logística de este evento.

Más allá de la agenda oficial, el obispo remarcó que el impacto espiritual y social de la llegada del Pontífice será fundamental. “Será importante por el mensaje de paz y en contra de la polarización que traerá. Sus recientes palabras nos ayudan a la cultura del encuentro que tanto predicaba el papa Francisco y que tanto necesitamos los argentinos”, concluyó.

La Nación