El juicio contra “Pity” Álvarez por el crimen de Cristian Maximiliano Díaz continuará este lunes con su undécima audiencia ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29. El músico permanece internado en el Hospital Tornú y su defensa volvió a pedir la suspensión del debate por su estado de salud, pero los jueces resolvieron seguir adelante.
Luego, sus abogados reclamaron que pudiera participar de manera remota desde el hospital. “No puedo comenzar mi interrogatorio sin que mi asistido esté presente”, planteó Javier Baños. El tribunal dispuso entonces un cuarto intermedio para intentar conectarlo, pero la comunicación finalmente no pudo concretarse.
Para este lunes habían sido citados siete testigos, entre ellos la madre de la hija de Álvarez, cuya identidad se mantendrá bajo reserva. Declararán el miércoles.
La audiencia anterior marcó el comienzo de las declaraciones de los testigos propuestos por la defensa. Ante los jueces declararon Cristina Congiu, madre del cantante, y dos amigos de Álvarez: Claudio Sosto y Lucas Práctico.
Los tres aportaron detalles sobre cómo era la vida de Pity en el barrio Samoré durante los meses previos al homicidio.
Desde que comenzó el juicio, 27 personas ya declararon ante el tribunal. Para este lunes están previstos otros siete testimonios y otros siete testigos fueron convocados para el próximo miércoles. Después de esas jornadas, el debate comenzará a transitar su etapa final, de cara a los alegatos de las partes y, posteriormente, al veredicto.
“Descalzo y a los gritos”
Al retomarse la audiencia después de más de tres horas de cuarto intermedio, Ezequiel Bauman, secretario del TOC N°29, detalló las gestiones realizadas para intentar que “Pity” Álvarez pudiera participar de manera remota desde el Hospital Tornú.
Según explicó, antes del receso se comunicó con la Comisaría Vecinal 15 C para colaborar con las diligencias y, a las 12.37, el tribunal libró un oficio al hospital para solicitar una ampliación del informe médico y conocer, específicamente, en qué situación se encontraba “el juicio crítico” de Álvarez.
Minutos después, el TOC recibió un informe firmado por un médico, en el que se indicó que el músico estaba clínicamente estable y que había sido evaluado por Salud Mental. El documento lo describía “globalmente orientado, tranquilo y colaborador”. Esa información fue comunicada a su abogado Sebastián Queijeiro para que pudiera entrevistarlo y conectarse con él.
A las 13.14, Queijeiro informó que en el hospital no le permitían ingresar con dispositivos electrónicos. Ante esa situación, el tribunal envió un nuevo oficio para autorizar su ingreso y solicitar que, si era necesario, Álvarez fuera trasladado dentro del Tornú a un espacio donde pudiera garantizarse la conexión.
Sin embargo, a las 14.11, el abogado comunicó que la situación había cambiado: Álvarez estaba “descalzo y a los gritos” y se había solicitado la intervención de una guardia psiquiátrica. Un oficial policial constató esa situación, según relató el secretario.
Bauman explicó que el tribunal intentó además comunicarse con el Tornú, pero no logró hacerlo. También procuró hablar con un médico a través de Queijeiro, aunque desde el hospital respondieron que no podían proporcionar nombres ni teléfonos particulares de los profesionales.
Finalmente, el defensor informó que Álvarez había quedado encerrado en una habitación y que desconocía todavía el resultado de la intervención de la guardia psiquiátrica.
“Como habrán podido advertir, se hicieron las diligencias del caso”, señaló Bauman. Según explicó, inicialmente se había constatado que Álvarez estaba en condiciones de participar de la audiencia por Zoom y se había preparado una sala para hacerlo, pero su comportamiento posterior motivó la intervención de la guardia psiquiátrica y frustró, hasta ese momento, la conexión.

