Las autoridades de Francia ordenaron este miércoles el confinamiento de más de 1.700 personas, entre tripulación y viajeros, a bordo de un crucero amarrado en Burdeos.

La medida se tomó luego del fallecimiento de un hombre de 90 años y la detección de síntomas gastrointestinales en medio centenar de personas, cuadro que se sospecha podría haber sido originado por un brote de norovirus. La embarcación, de la compañía Ambassador Cruise Line, traslada mayoritariamente a ciudadanos del Reino Unido e Irlanda.

El barco inició su itinerario en las islas Shetland y realizó escalas en Belfast, Liverpool y Brest antes de arribar a suelo francés el pasado martes. Fue precisamente durante su estancia en Brest, el 11 de mayo, cuando se reportó la mayor cantidad de afectados con vómitos y diarrea.

Aunque los test preliminares realizados en el buque no confirmaron la presencia del virus, el hospital de Burdeos lleva adelante estudios complementarios para descartar una posible intoxicación alimentaria.

El norovirus es un agente común que provoca gastroenteritis y se propaga con celeridad en espacios cerrados, como los cruceros, mediante el contacto personal o alimentos contaminados.

Pese a que el fallecido presentaba síntomas compatibles, la empresa informó que se activaron protocolos de saneamiento reforzados que incluyen desinfecciones intensivas en áreas comunes y cambios en el servicio de comidas.

Por el momento, la restricción de movimientos se limita exclusivamente a los ocupantes de la nave, sin que se hayan establecido medidas adicionales en la ciudad.