El juicio oral y público por el crimen de Érika Antonella Álvarez, que atraviesa su segunda semana, vivió este martes un momento de tensión cuando la defensa de Felipe “El Militar” Sosa solicitó la suspensión de la audiencia.
Los abogados Marcelo Cosiansi y Rubén Flores argumentaron que su cliente no se encuentra en condiciones médicas para continuar con el proceso. Según explicaron los letrados, el lunes mantuvieron conversaciones con los médicos psiquiatras que atienden a Sosa y tenían previsto que lo revisaran durante esta jornada.
Los defensores del acusado solicitaron que sea evaluado de inmediato o, en su defecto, que sea trasladado al hospital Obarrio para una atención más compleja.
El tribunal resolvió que “El Militar” sea examinado por el cuerpo médico forense, con la posibilidad de que un profesional de parte presencie la evaluación para garantizar sus derechos. Para ello, se estableció un plazo límite hasta las 11 de la mañana y se autorizó el ingreso de un profesional de la defensa al penal durante la tarde.
Asimismo, se dispuso su traslado inmediato al cuerpo médico forense, aunque el fiscal Pedro Gallo se comprometió a consultar si el profesional puede asistir directamente al fuero penal para evitar el despliegue de recursos que implica el traslado.
La audiencia permanece suspendida hasta las 11 o 11.30, con la idea de que, una vez que el forense atienda a Sosa y elabore su informe, este sea expuesto ante las partes al reanudarse el debate.
El acusado es un exintegrante del Ejército Argentino y de la Legión Extranjera francesa, un cuerpo militar reconocido por su exigente formación. Es considerado un hombre de temer en ciertos círculos.
Desde que fue detenido en Buenos Aires, se encuentra alojado en el penal de Benjamín Paz. Su defensa viene denunciando desde hace meses que permanece prácticamente aislado y que solo puede salir de su celda tres veces al día.
Fuente La Gaceta
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