Nicolás Agustín Albaca Romano, el policía de 23 años que recibió un disparo en el tórax por parte de un compañero mientras cumplía funciones en una garita de guardia en San Miguel de Tucumán, murió luego de permanecer siete días internado en terapia intensiva en el Hospital Centro de Salud. Pese a las intervenciones quirúrgicas y los esfuerzos médicos, el joven no logró recuperarse de las graves lesiones.

Tras confirmarse su fallecimiento, la Fiscalía readecuó la imputación contra Benjamín Eduardo Díaz, el efectivo señalado como autor del disparo, hacia la figura de homicidio. El acusado permanece detenido con prisión preventiva hasta el 1 de diciembre.

Reconstrucción de la madrugada trágica en Charcas y Díaz Vélez

El hecho ocurrió alrededor de las 0.30 del martes 6 de octubre, en una casilla policial ubicada en la intersección de calle Charcas y pasaje Díaz Vélez, dentro de la jurisdicción de la Comisaría Seccional Segunda.

Según la reconstrucción de la Unidad Fiscal de Homicidios II, a cargo del fiscal Carlos Sale, Díaz se encontraba dentro de la garita, cerca de la puerta, mientras Albaca Romano y otros dos efectivos, Marcos Andrés Díaz y David Nazareno Santillán, permanecían en el exterior.

En circunstancias que todavía se investigan, se accionó la pistola reglamentaria calibre 9 milímetros de Benjamín Díaz. El proyectil impactó en el hemitórax izquierdo de Albaca Romano y no tuvo orificio de salida. Tras el aviso de los vecinos, el joven fue trasladado de urgencia al Hospital Centro de Salud, donde ingresó en estado crítico, con asistencia respiratoria mecánica y lesiones que comprometían también el páncreas.

Cambio de carátula y situación procesal del imputado

En su primera declaración, Benjamín Díaz sostuvo que el disparo había sido accidental y se produjo mientras manipulaba su arma reglamentaria. Durante la audiencia de formalización de la investigación, realizada el 7 de octubre, la Fiscalía le atribuyó inicialmente el delito de lesiones graves.

En esa misma instancia, la Justicia dispuso la prisión preventiva hasta el 1 de diciembre, al considerar que existían riesgos de fuga y de entorpecimiento de la investigación. Con la muerte de Albaca Romano, la imputación fue modificada a homicidio, aunque la calificación legal podrá revisarse a medida que avance la causa.

La postura de la defensa del policía acusado

Los abogados defensores, José María Molina y Fabrizio Caruso, sostuvieron que el episodio habría sido una tragedia involuntaria y plantearon que pudo tratarse de una negligencia. También remarcaron que su defendido esperaba la recuperación de su compañero para que pudiera declarar sobre lo ocurrido.

Entre los argumentos presentados, señalaron que los otros dos policías que estaban en el lugar no mencionaron discusiones ni agresiones previas entre los efectivos. Además, afirmaron que Díaz permaneció en la escena, entregó voluntariamente su teléfono celular y se sometió a las pruebas de dermotest y dosaje de alcohol.

La defensa también cuestionó que existieran elementos técnicos para sostener que el disparo fue intencional. La investigación judicial deberá determinar cómo se produjo el hecho y establecer las responsabilidades penales correspondientes.