Desde las cuatro de la mañana, decenas de pasajeros permanecieron varados en la terminal de San Miguel de Tucumán como consecuencia del paro nacional convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT). La incertidumbre sobre la seguridad en las rutas y la decisión de las empresas de suspender preventivamente los servicios dejaron a familias enteras sin información clara y con destinos inciertos.
La escena se repitió durante varias horas, con colectivos detenidos, choferes a la espera de instrucciones y pasajeros que intentaban obtener respuestas. Algunos aguardaban viajes de larga distancia hacia el sur y el centro del país; otros, regresaban a sus hogares tras semanas de trabajo.
“Estoy desde las 3.30 de la madrugada esperando. Viajo a Río Gallegos y no nos dicen nada”, contó una de las pasajeras afectadas. Según explicó, la empresa les informó que no podían continuar viaje por supuestos riesgos en la ruta. “Dicen que no pueden pasar porque hay peligro, que hubo problemas. No sabemos bien qué está pasando”, relató.
Desde la empresa señalaron que la decisión de frenar las salidas obedeció a “resguardar la seguridad de los pasajeros y evitar inconvenientes”. Un chofer explicó que colegas que circulaban desde Córdoba hacia Jujuy habrían sufrido roturas de ventanillas al ingresar a Santiago del Estero. “Hasta que no tengamos novedades claras de cómo está la ruta, la empresa decidió parar”, indicó.
“Somos rehenes”
La tensión fue en aumento con el correr de las horas. Federico, que viajaba junto a su hijo menor hacia Córdoba por motivos laborales, expresó su malestar. “Estamos acá desde las 4. Son las 9 y no tenemos ni agua. Pagamos 420.000 pesos los pasajes y nadie nos avisó que podía pasar esto”.
El pasajero cuestionó tanto la falta de información como la venta de boletos pese al anuncio del paro. “Si van a hacer un paro nacional, no vendan pasajes. Cierren las boleterías. Somos rehenes de los gremios”, afirmó. Según su testimonio, el colectivo estaba completo y debía arribar a Córdoba alrededor de las 10.30. “Ahora no sabemos si vamos a llegar de noche”, agregó.
Otros viajeros coincidieron en el reclamo por la falta de previsibilidad. Una familia que venía desde Jujuy aseguró haber comprado los pasajes con casi un mes de anticipación. “Sabíamos que podía haber paro, pero nos dijeron que igual se viajaba. Estamos esperando desde las 4 y no sabemos si será hasta la medianoche”, comentó uno de los pasajeros.
Miedo en la ruta y decisiones preventivas
En el lugar también circulaban versiones sobre posibles bloqueos o episodios violentos en rutas nacionales y provinciales. Si bien no hubo confirmación oficial sobre cortes en el tramo tucumano, el temor a incidentes llevó a varias empresas a detener sus unidades por precaución, especialmente durante la madrugada.
Un trabajador que también aguardaba la partida sostuvo: “No soy de ningún partido. Soy un laburante más. Si realmente es un paro total, no vendan pasajes. La gente pierde tiempo, dinero y momentos con su familia”.
La situación comenzó a destrabarse cerca de media mañana, cuando uno de los colectivos logró avanzar tras recibir autorización. Los pasajeros aplaudieron al ver que finalmente podían continuar viaje después de más de cinco horas de espera.
Fuente La Gaceta
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