La aparición de amenazas de tiroteo escritas en los baños de dos reconocidos colegios tucumanos generó preocupación desde la primera hora de este miércoles. Sin embargo, frente a la alerta, el Colegio Guillermina optó por un abordaje centrado en la calma: evitar el pánico generalizado y priorizar el dictado de clases.
Un escenario sin alteraciones
El panorama en las puertas del Guillermina transcurre sin sobresaltos. De acuerdo al reporte desde el lugar, las medidas adoptadas son las siguientes:
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Actividad habitual: El movimiento de ingreso al establecimiento fue el de todos los días y las clases se están desarrollando con total normalidad y sin interrupciones.
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Sin controles en los ingresos: Las autoridades decidieron no implementar la revisión de mochilas a los alumnos, permitiendo un flujo de entrada fluido y distendido.
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Custodia preventiva: La seguridad en el lugar se limita a la presencia de efectivos policiales del Distrito Urbano. Los agentes están apostados en las puertas de la escuela de manera pasiva, simplemente para brindar apoyo y disuasión ante cualquier eventualidad.
Hermetismo institucional y la investigación policial
Desde la conducción del Colegio Guillermina mantienen un estricto silencio y decidieron no brindar declaraciones a la prensa sobre el incidente. El objetivo principal de esta postura es llevar tranquilidad al seno familiar y no magnificar un hecho que se presume como un acto de vandalismo escolar.
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