El Gobierno Nacional activó este viernes el pago del primer vencimiento de deuda del año, desembolsando más de US$ 4.200 millones a bonistas privados. Para lograr cubrir la totalidad de los fondos sin afectar críticamente las reservas, el equipo económico concretó una ingeniería financiera que incluye un préstamo internacional y recursos propios.
La pieza central de la operación fue un financiamiento por US$ 3.000 millones cerrado por el Banco Central con un consorcio de seis bancos internacionales: Bank of China, BBVA, Deutsche Bank, Santander, JPMorgan y Goldman Sachs. La operación se estructuró como un “Repo” a 372 días de plazo, con una tasa de interés anual del 7,4%.
Cómo se completó el pago
Además del dinero fresco proveniente de los bancos, el Tesoro aportó el saldo restante mediante dos vías:
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Depósitos propios: US$ 1.689 millones que estaban en cartera al 2 de enero.
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Privatizaciones: El ingreso de US$ 700 millones provenientes de la venta de las represas hidroeléctricas del sur.
Un 2026 con agenda cargada
El desembolso de enero es solo el comienzo de un año financiero complejo. Según proyecciones de la consultora GMA Capital, el Gobierno deberá afrontar pagos por más de US$ 12.500 millones a lo largo de 2026, sumando bonos en moneda extranjera y obligaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Los vencimientos de bonos en dólares totalizan US$ 8.109 millones, concentrados principalmente en enero y julio, a los que se suman otros US$ 390 millones en bonos en euros.
En paralelo, la relación con el FMI demandará siete pagos durante el año —en febrero, abril, mayo, agosto, septiembre, noviembre y diciembre— por un total de casi US$ 4.500 millones. En este escenario, la capacidad del Ejecutivo para acumular reservas y mantener el acceso al crédito internacional será determinante para la estabilidad económica.
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