El presidente de la Nación, Javier Milei, aseguró este domingo que en la Argentina “no hay recesión”, sino que la economía atraviesa “una desaceleración del ritmo de expansión”. Además, apuntó duramente contra los sectores políticos y económicos que reclaman una devaluación, calificándolos de “cobardes” por buscar la licuación de los ingresos.

“Quienes piden un dólar más caro son unos cobardes porque piden un tipo de cambio alto y están pidiendo gente más pobre, buscan bajar el salario de la gente”, disparó el mandatario durante una entrevista con la señal LN+, en clara alusión a las recientes declaraciones del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, durante su paso por Nueva York.

Para Milei, los cuestionamientos a su programa económico responden a una intencionalidad política. “Están repitiendo la fórmula de tratar de meter el terror en la gente para que se frene la actividad económica. Son gente capaz de destruir todo con tal de volver al poder”, sentenció. No obstante, se mostró confiado de cara al futuro y remarcó que “el 70% de los argentinos no quiere volver” a los Gobiernos del kirchnerismo.

Cambios estructurales, consumo y empleo

Lejos de considerar que el retroceso de la actividad obligue a dar un volantazo, el Presidente defendió la apertura económica y la eliminación de protecciones sectoriales. Explicó que la macroeconomía transita “grandes cambios estructurales” donde los sectores antes protegidos se contraen y pierden participación frente a otras actividades más productivas que comienzan a expandirse.

En esa línea, aseguró que el consumo “está en máximo histórico”, argumentando que lo que ha cambiado es la modalidad de compra hacia canales como el comercio electrónico, y cargó contra los analistas locales: “No puedo creer la deshonestidad intelectual de los economistas argentinos”.

Al ser consultado sobre el mercado laboral, Milei relativizó el índice de desocupación del 7,9%, destacando que se encuentra por debajo del promedio histórico del país. Aseguró que durante su gestión se crearon más de 500.000 puestos de trabajo (unos 600.000 en el sector privado, si se descuenta la reducción del empleo público) y defendió tanto las nuevas modalidades de contratación surgidas en la pandemia como el valor del trabajo en plataformas digitales.

Probabilidad de default “cero” y respaldo financiero

En el plano financiero, el mandatario fue categórico: afirmó que el Gobierno tiene cubiertas las necesidades de financiamiento hasta fines del año próximo y garantizó que la probabilidad de un default durante su mandato es “cero”.

Para sustentar sus dichos, el jefe de Estado destacó su capacidad de intervención, que calculó en un poder de fuego equivalente a US$75.000 millones, compuestos por compras de divisas post-elecciones, los swaps con Estados Unidos y China, y posiciones en futuros.

Finalmente, aunque reconoció que existe un escenario de dolarización de carteras y que el riesgo país volvió a superar la barrera de los 600 puntos, atribuyó estas tensiones a la incertidumbre política sobre el rumbo que podría adoptar la Argentina luego de las elecciones presidenciales de 2027. Lejos de preocuparse, definió esos comicios como una “oportunidad maravillosa” para enfrentar dos modelos económicos diferentes y ratificar su programa.