El edificio de Monteagudo 120, escenario de la explosión e incendio que el lunes provocó la muerte del médico Jonathan Stisman, de 43 años, nunca obtuvo el certificado final de obra exigido por la Municipalidad de San Miguel de Tucumán y permanece intimado por esa situación desde 2018. Así lo confirmó este miércoles la directora de Edificación y Catastro, Nora Belloni, quien además explicó que la construcción presenta una irregularidad urbanística que hasta el momento impidió su regularización.

La funcionaria precisó que, una vez concluida la inspección técnica realizada tras el siniestro, el Municipio notificó formalmente a la inmobiliaria que administra el inmueble no solo sobre las condiciones necesarias para su rehabilitación, sino también sobre la necesidad de avanzar con la regularización administrativa pendiente. “Necesitamos que ese edificio regularice su situación de final de obra”, afirmó Belloni.

Un trámite inconcluso desde hace años

Consultada sobre el estado de ese trámite, la directora confirmó que el expediente permanece inconcluso desde hace años y que el Municipio ya agotó las instancias administrativas previstas por la normativa. “No tiene final de obra, pero está desde el año 2018 intimado por Catastro. Tengo toda una documentación que ayer me aportaron desde el organismo, de todo lo que se ha actuado y que no se dio cumplimiento”, sostuvo.

Belloni explicó que la Dirección de Catastro notificó oportunamente a los responsables del edificio y aplicó las sanciones correspondientes, aunque aclaró que la continuidad del trámite depende exclusivamente de los propietarios. “Nosotros notificamos, multamos. No podemos reiterar la misma notificación y obviamente la misma multa por el mismo motivo. Ya depende del propietario el cumplimiento o no”, indicó.

La funcionaria remarcó que la falta del final de obra genera consecuencias administrativas y registrales para todo el edificio. “Al no tener el final de obra y al no hacer la propiedad horizontal correspondiente, no puede regularizar la situación de tener su padrón individual ni la escritura de cada departamento. Todo eso no se puede hacer si no están cumplidos esos pasos”, explicó.

Un piso construido de más

Belloni reveló que el principal obstáculo para aprobar el final de obra radica en que el edificio fue ejecutado con una altura superior a la autorizada por el Código de Planeamiento Urbano. “Tiene expediente de presentación, pero no fue aprobado porque salió de la normativa del Código de Planeamiento. Ejecutó un piso más; entiendo que estaban autorizados siete y son ocho”, señaló.

En ese sentido, aclaró que la Dirección de Catastro carece de facultades para convalidar esa situación. “Nosotros somos un órgano de aplicación de la ley. Ellos tienen que recurrir a otra instancia superior, posiblemente al Concejo Deliberante, para gestionar una ordenanza de excepción. Eso lo tiene que mover el propietario para ver si puede regularizar su situación”, agregó.

Respecto de los servicios públicos, Belloni explicó que el edificio cuenta con las conexiones porque fue construido antes de que entraran en vigencia los requisitos actuales para ese tipo de habilitaciones. “Este edificio tiene gas porque data del año 2001 y toda esta normativa comenzó a regir en 2004. Por eso ellos pudieron tener los servicios”, precisó. No obstante, indicó que ahora la restitución del suministro dependerá de las condiciones que establezcan las empresas prestatarias una vez finalizadas las reparaciones.

La estructura no sufrió daños

Más allá de las irregularidades administrativas detectadas, Belloni llevó tranquilidad sobre el estado del inmueble tras la explosión ocurrida en el departamento 13 del tercer piso.

La funcionaria explicó que la intervención municipal comenzó inmediatamente después de que Defensa Civil notificara el hecho y que un ingeniero especialista en estructuras realizó una evaluación técnica tanto la noche del siniestro como durante la mañana siguiente. “Evaluamos los departamentos del segundo, tercero y cuarto piso. No tienen daños estructurales; solamente algunos desprendimientos provocados por la onda expansiva. Gracias a Dios, la estructura del edificio está bien, no tiene problemas estructurales”, afirmó.

Según detalló, la explosión derribó las paredes divisorias de los departamentos 12, 13 y 14 del tercer piso, aunque no comprometió los elementos resistentes del edificio.

Cuándo podrá volver a habitarse

Belloni explicó que, pese a que la estructura permanece estable, el edificio todavía no puede volver a ocuparse. “Se va a poder habitar cuando se limpie todo el núcleo de circulación, especialmente la escalera, donde todavía hay escombros. También habrá que reparar los tres departamentos afectados, algunos cielorrasos del segundo piso y rehabilitar los servicios”, detalló.

Además, destacó la actuación de la inmobiliaria administradora, que asistió a los inquilinos tras el siniestro. “Hubo una muy buena disposición del administrador. Contuvieron a la gente y trasladaron a un hotel a quienes no tenían dónde quedarse porque todavía no está permitido ocupar el edificio”, señaló.

Mientras avanza la investigación judicial para determinar las causas de la explosión que terminó con la vida del médico Jonathan Stisman, el Municipio dejó en claro que el edificio no podrá recuperar plenamente su funcionamiento hasta que se completen tanto las reparaciones edilicias como las gestiones necesarias para la rehabilitación de los servicios y continúe el proceso de regularización administrativa que permanece pendiente desde hace años.

Fuente Los Primeros