“Si pecó, pecó de poca experiencia. Por una pavada termina desencadenando en un despelote nacional”. La frase es de Matías Tabar, el contratista que realizó la remodelación de la casa del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en el country Indio Cuá, y que este jueves habló públicamente sobre una obra que quedó bajo la lupa judicial y política.

En una entrevista con Radio Rivadavia, Tabar confirmó que el costo final de los trabajos fue de 245 mil dólares, aunque sostuvo que el presupuesto inicial había sido mucho menor: 85 mil dólares, más otros 9 mil por la remodelación de la pileta. Según explicó, el monto creció porque durante la ejecución “se fueron sumando cosas”.

“La obra se demoró un poco más de lo normal. No sabía que iba a terminar costando eso”, afirmó el contratista.

Tabar aseguró que tenía un “trato normal” con Adorni y admitió que no le facturó los trabajos porque, según dijo, así se maneja habitualmente con sus clientes. “Ninguna persona en Argentina que se esté construyendo una casa declara todo”, sostuvo.

También reconoció que los pagos fueron realizados en efectivo y en dólares. “Todo fue en efectivo”, señaló. Según su relato, era el propio Adorni quien le entregaba los billetes. “Yo con él me manejaba en dólares”, dijo Tabar, que además admitió que el jefe de Gabinete no le pedía recibos.

“Hoy, con el diario del lunes, parece que fue una masacre la obra, pero no fue así. Fue una obra normal de un vecino del country. No era una obra en la que fueran a llover dólares”, planteó.

En otro tramo de la entrevista, el contratista describió la informalidad con la que, según él, se mueve el sector. “Acá todo el mundo trabaja en negro”, afirmó, aunque enseguida aclaró: “No quiere decir que esté bien”.

Sobre los valores de la remodelación, Tabar sostuvo que fueron “normales” para el tipo de trabajo realizado. “La parrilla es muy linda, pero abarca el trabajo; el valor que aparece es solo un resumen. Este modelo era el básico. No es una casa despampanante, es una casa chica. Fue una obra sencilla, de muy buen gusto. Se le puso decoración y onda. No es una casa de lago de Nordelta. Es una casa prolijita y bien hecha”, afirmó.

“No tiene nada despampanante la casa. Se le hizo un buen trabajo de pintura, se hicieron un montón de muebles, una parrilla. El carpintero trabaja bien y barato”, insistió.

Tabar también buscó despegar el caso de cualquier sospecha de maniobra extraordinaria. “Fue una situación normal. Yo era el intermediario. Por ahí él pedía una rebaja, y por ahí la conseguía. Para mí era una persona totalmente distinta a lo que es su función. Lamento estar atravesando todo esto”, dijo.

El contratista sostuvo que Adorni pagó la obra sin inconvenientes. “Pagó todo en tiempo y forma, nunca tuve ese problema. Es muy claro: se entrega el anticipo y antes de estar terminada la obra tiene que estar todo pago”, explicó.

Consultado por las llamadas que recibió de Adorni antes de declarar, Tabar evitó dar detalles, aunque aclaró que no se sintió presionado.

“Me gustaría hablar con él, lo adoro. Conviví con él como dos años, con él, su mujer, sus hijos. Es una cagada tener que transitar todo esto. Hice de todo para que estén contentos”, afirmó sobre el jefe de Gabinete.

También contó que le dolió que el presidente Javier Milei lo haya tratado de kirchnerista. “Me shockeó en su momento, pero pensé mucho y entiendo que es el presidente que votamos, que es una persona demasiado inteligente y que a veces se le vienen cosas a la cabeza y las expresa. Yo lo perdoné y yo lo voté”, dijo.

Luego agregó: “Me acordé de las caras de él cuando decía: «Acepto su opinión, vivimos en un país democrático»”.

Tabar se mostró afectado por la exposición pública que tomó el caso. “A mi familia le pido perdón públicamente. Fueron días de llantos por aparecer en la tele, en Internet. Salía a caminar con el perro y aparecían carteles que decían cosas mías, que soy un chorro, un delincuente. Esas cosas afectaron a mi padre, a mis hijos, a mi compañera de vida. Ahora creo que están volviendo a la normalidad, más tranquilos”, relató.

Sobre la dimensión que tomó la investigación, dijo que no quisiera estar “en ninguno de esos lugares”, en referencia a la política. “Se termina levantando como una boludez y se termina convirtiendo en algo grande”, resumió.

Finalmente, al ser consultado sobre si los pagos en negro de Adorni entraban en contradicción con los postulados del Gobierno, Tabar respondió: “No es una persona que esté pensando en dañar al país, no me dio esa sensación. Considero dentro mío que no es así. Considero que estar expuesto en un lugar poderoso te lleva a que te busquen todo y termina en una catástrofe”.

Y cerró con la frase que sintetiza su defensa del funcionario: “Si pecó, pecó de poca experiencia. Por una pavada termina desencadenando un despelote nacional”.